lunes, 17 de mayo de 2010

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Sé que si yo fuera ella también lo miraría mil veces.
Y zurciría mis miedos de colador.
Tomaría una mano (su mano)
Jugaría un juego bonito
en el que se aprende a bailar
contagiaría la magia
que nace por las tardes
y que no muere,
tomaría el amarillo que sobresale por la ventana
aprendería a remendar los sonetos tristes
y a dejar quietas las palabras.
Con la esperanza
que el cielo construya molinos
que mezan con dulzura la calma.

2 comentarios:

Un García Madero dijo...

>En calma...muy bonito.

Valèrie dijo...

>Qué maravilla de hombre...