Sushine, la única razón por la que eres mi amiga, es que de vez en cuando puedo entrar a tu casa y robarte algunas canciones, algunas tardes. Sólo eso. Ya no nos dedicamos letras de verano, ya no nos hacemos sufrir. Hoy sólo quiero verte soñar. Sushine hay cosas que no entiendo y otras que olvido. Pero contigo es distinto. Yo sé que algún día todos te olvidarán, todos menos yo.