domingo, 25 de abril de 2010

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-¡Un día vi ponerse el sol cuarenta y tres veces!
Y un poco más tarde añadiste:
-¿Sabes? Cuando uno está verdaderamente triste le gusta ver las puestas de sol.
-El día que la viste cuarenta y tres veces estabas muy triste ¿verdad?
Y principito no respondió.

sábado, 24 de abril de 2010

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Primero se marchó su olor. Pero se quedó el tiempo suficiente para emborronar la mente de nostalgia imprudente y malengañada, revestida de esperanza ingenua y de amnesia selectiva. Alguna frase bonita permanece escrita, indiferente e inmutable, burlandose y desafiando la continuidad del tiempo. Tras la puerta, un momento ingobernable y un sueño que se escapa aunque se contenga el respiro y se cierre los ojos. Una imagen desvaída,una voz ronca y el sonido de una risa loca se desvanecen como eco mudo y hueco, extraviado y de mentira, sobre todo de mentira.

domingo, 18 de abril de 2010

>Resultados Clínicos

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Cómo le explico doctor. No, no es eso. Su tratamiento ha estado muy bien. Sonrío todo el día, ya no me he despertado con ganas de que sea ayer. Ya no tengo esos sueños por las noches.
Ya no me emociono cuando lo veo llegar. Ni me pongo triste cuando no me habla.
Tampoco he vuelto a extrañarlo cuando no está. Ni he sonreído por él.
Es más, le puedo decir que estoy curada de eso.

Ya no he pensado en él con canciones, es más ya casi no escucho canciones, y claro, por lógica ya no me emociono escuchándolas. Claro doctor que aveces por la calle escucho alguna, pero suceden nimiedades, digamos que recuerdo mi emoción pasada con cierta nostalgia, pero con la rapidez con la que se gente se mueve en la calle, se me pasa, se me olvida, y ya no siento nada.

Estoy mejor doctor, fíjese que ya no le hablo a la cafetera, ni me he puesto triste por el roble viejo de la plazoleta.
Lo de la lectura innecesaria, va mucho mejor, se va a poner muy contento usted por mi progreso, digamos que ya casi no leo, excepto lo necesario como los letreros de las puertas: baño de damas, baño de caballeros, oficia del director, oficina del gerente; también los letreros de las calles: Los ramos de flores 556, Los parques de mármol 810, Las peceras vacías 520; también leo el periódico, la sección de economía, la sección de política; y como los números de teléfono se me olvidan seguido, también leo la guía.

Ya no escribo sobre ardillas ni sobre locos, tampoco sobre caracoles y koalas, ni sobre migajitas de pan ni sobre plastilina.Ni de leves cosquilleos ni de como se entona un silbido.Y mucho menos sobre colores. He dejado de creer lo que me leo. Me he vuelto inmune. Tampoco escribo líneas huérfanas que no puedo compartir.
Ya no leo poesía en voz alta, he dejado esa emoción, tan perjudicial, en el olvido.

Ya no digo nombres prohibidos, ya no hablo con los muertos, tampoco me imagino cosas y luego las escribo. Ya no me pone melancólica el otoño, ya no paso horas oliendo las almendras, he dejado de revisar cartas antiguas, he dejado de recordar momentos bonitos del pasado. Tal como me lo ha dicho usted, me concentro en lo importante: mi trabajo y mi salud. Ya no me causan ternura las miradas tristes.Ni me cautivan las sonrisas bonitas, ingenuas o raras. Ni siento ese arrebato tan bonito, digo, tan tonto,por abrazar, y es por eso que ya no he querido escapar de casa en horas imposibles.
Ya no me he perdido pensando por la calles,ya no he hablado ni sonreído sola.

Se puede decir que tal como lo dijo usted, nunca tuve nada serio, nada incurable.

Pero sabe, hay un dolor que tengo aquí.
Es algo dentro del pecho? -Me lo temía. Lo podría extirpar? -Lo supuse. Me duele antes de ir a dormir, y también cuando me levanto, y algunos días cuando paso por alguna biblioteca. Un día me dolió mucho cuando pasé por un parque. Mire usted que esto es raro, ayer un vagabundo pasó por mi lado y dijo abril y apareció el dolor. La otra noche pasé por ... no doctor, bueno sí, algo que me ha costado manejar es la fobiofilia a ciertas calles. Es que doctor, entiendame, es imposible no caminar.

Pero sí, en resumen bien. Y cada día más sana tal como lo dijo usted. Su tratamiento ha sido un éxito. Pero fíjese usted que así la vida no tiene gracia.

sábado, 10 de abril de 2010

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Drelo tiene nombre de gato y los ojos negros. Pero cuando los mira frente al sol dice que son marrones. Lee libros para no dormir. Tiene dos nubes, un sol y una estrella que lo siguen todo el tiempo. Le gustan los panes con mantequilla, las canciones de The smiths y el vino agrio cuando hace frío. No fuma cigarro. Pero le hace creer a todo el mundo que fuma marihuana. Llora poco, pero cuando lo hace procura hacerlo los domingos y fiestas de guardar. Que es cuando se encuentra sólo.
Un día me confesó sus pocas ganas de vivir. Pero seguido de eso me confesó sus pocas ganas de morir. "Estoy sentado en este mueble, con un libro de Baudelaire, con un diccionario de significados y con tu mirada que no juzga, mañana puede que me atreva a morir, pero no podría morir frente a ti, no me perdonaría perderme disfrutar la tarde". Sabía que hablaba en serio. Hasta cuando Drelo dice algo que no tiene ningun sentido, habla en serio. Sus más grandes sueños, son volar y aprender a quedarse callado. Lo extraño es que si él calla no hablaríamos nunca. Mis sí y mis no, combinan muy bien con sus cuatromildocientoscincuentaintres palabras por minuto. Entiende a la perfección lo que no me desgasto por decir. Y sabe que mi presencia lejana acompañando su soledad no se debe a que de cuando en vez alguna palabra suya me tranquilize o que su sonrisa de claqué me sirva para escribir versos de mediodía. Hay más. Ya han pasado algunos años desde que odie su forma de llamar la atención y adoré su voz grave. Después de adorar su voz grave me enamoré de las pinturas en acrílico que niega haber pintado. Lo negó mientras pintaba su ultimo cuadro. Drelo sonríe con su nostalgia de bon vin, haciendo que sin darme cuenta le regale mi emoción de ladrillo. Él, es un chico extraño, tiene en sus ojos la tristeza y en su sonrisa infantil la vida. Sufre de una fobia extraña a los boletos vencidos de autobuses, aviones o trenes. Aún recuerdo aquella conversación en la que le dije que me gustaban los taxis de Chiclayo y que en realidad era uno solo que se paseaba por toda la ciudad, por eso si alguna vez nos perdemos de vista sólo nos hará falta poner un mensaje en el parabrisas. El también sabe que cuando llueve las calles me parecen más pequeñas. Por eso siempre que llueve tiene el presentimiento que llegaré a su casa con el paraguas azul que tengo reservado para un día en que la lluvia no sea mucha, ni poca. Tal vez una llovizna entrando al invierno. Ahora Drelo ya debe estar durmiendo. O talvez debe estar leyendo algún libro. Tal vez mira hacia su ventana esperando que baje de algún taxi. Tal vez sólo se está preguntando porque aún no ha encontrado ninguna nota mía en el taxi que lo lleva a diario al trabajo. Mientras yo estoy aquí un poco más cerca de todo, silvando una canción de Marisa Monte esperando que llueva.

martes, 6 de abril de 2010

>Cine Mudo

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1.- Y ayer hubiera ido a buscarte. Por qué?. Porque...
2.-Desde la azotea del edifico más alto, imponente y de cristales aparentemente frágiles, te veo marcharte.
3.-Ayer del otro lado de la sala un tipo parecía esperar a que se marche el último cliente para beber el último sorbo de sus sueños.
4.-Vamos?. Por qué?. Pues porque. Mejor ven..!. Por qué?. Porque…
5.-Era quien escribía los versos más bonitos, los más profundos y los más tristes. Y nunca lo supe.
6.-En estos días me cuesta revivir escenas infantiles en las que compartíamos aventuras. De la mayoría de las cosas sólo quedan fotografías.
7.-Que por qué?...pues porque…
8.-Una luz fría iluminaba la habitación. Golpeaba el clima denso del sometimiento frente a la computadora y todo recuerdo quedó reducido a eso.
9.- Te decía que después de llorar lo justo es dormir.
10.-Le costó despedirse de él, porque apenas lo había conocido y.
11.-Le costó despedirse de él, porque lo había conocido hace tanto y.
12.- Tambien le quitaba letras a los nombres de las personas a las que más quería.
13.-Descubrí que era él quien escribía los versos que aparecían en la esquina de mi almohada cinco minutos antes de quedarme dormida.
14.-Preguntas que porqué? Pues porque…porque…
15.-Oscurecía y ya nunca aparecía.
16.-De donde yo vengo nadie sabe a dónde va lo que es verdaderamente importante.
17.- Esta casa ha empezado a darme miedo.Ya sé porque Hansel y Grettel no podían dormir.
18.-Hubiera ido porque...
19.-Escribí que dibujabas puntitos de colores en las paredes y hacías que lluevan pétalos amarillos.
20.-Los pasillos de esta casa ahora están debajo de las nuevas paredes.
21.-Hubiera ido porque...
22.-Dibujada la distancia por el claroscuro del silencio, lo que se dijo antes, ahora parece pura metáfora.
23.-El sol esta semana ha estado totalmente desconcertado por culpa del cielo, a ratos celeste a ratos gris, ahora sin embargo, está amarillo.
24.- Hubiera ido a buscarte porque...

jueves, 1 de abril de 2010

>De las segundas oportunidades

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Acabo de tener una pesadilla...
Soñé con ella. Y fui bueno.
-Querías ser el papa, jugando a ser bueno?
Jugaba a ser bueno para no parecerme al papa.
-Habías olvidado?
Había recordado fragmentos equivocados.
Ella era un perro. Lo vi sufrir, retorcerse y gruñir de dolor.
Lo ignoré. Y volvió a llorar. Volvió a sufrir, un pobre desgraciado en su mundo perverso.
“…Sufro dame la mano”
La ignoré- Pero no podía seguir así por más tiempo.
-La Culpa?
No. Es que yo una vez fui perro.
-Le diste la mano.
Se la dí.
-Y luego?
Me di cuenta que no era perro.
-Era humana?
Era algo peor que eso.
-Qué era?
La misma.