martes, 17 de enero de 2012

Zig-Zag

Decidió que sería músico. Todavía no se lo ha contado a nadie. En el interior del departamento cientocuatro se escucha un sonido zigzagueante de un lapiz contra la mesa situada al lado de la cama, y a la izquierda de todo está él, golpeando cada vez más fuerte el lápiz contra la mesa. No se lo ha dicho nadie. ¿Se convertiría, quizás, en todos los locos de este mundo si así lo hiciera?. Se reirían, lo dejarían sólo y moriría rodeado de ausencia, sin las sonrisas infantiles y benevolentes de ahora. Pero igual lo hará. No se quedará en casa frente a esos horribles programas de concursos, en los que los televidentes a veces adivinan alguna palabra de una gran sopa de letras y nunca ganan nada. Se los dirá, les confesará que a sus ochentaytres años será músico y que moriría siéndolo, que lo será sobre todo, cuando aprenda a tocar algún instrumento.

martes, 10 de enero de 2012

Aún no hemos vivido


Aún no ha pasado nada. Mira como escucho La canción de nuestra vida y me quedo aquí parada, buscando con la mirada notas en el espejo. Y se llena esta  habitación de letras que nos dicen que aún no nos ha pasado nada, que sí, es cierto que ya hemos llorado y ya hemos paseado en algunos columpios, pero en nuestra piel aun se siente  la  ingenuidad de nuestros  pasos, porque en el fondo no ha  pasado nada. Aún no hemos vivido nada, aun somos -todos- unos  niños mirando al cielo retándonos a mirar el sol; sí, lo sé- los días nos han hablado de  la felicidad, de las coincidencias, de  las luces que se apagaron, pero créeme, aún no hemos vivido nada, porque aún siento ese nerviosismo en la  panza cuando me emociono con algo y  a eso yo le creo, porque aún tengo ese  problema en los labios que me paraliza y no me deja decir palabra cuando estoy muy nerviosa, lo ves, aún no he vivido nada, porque aún no termino de pintar aquella falda de círculos blancos, aún no he aprendido a descifrar versos ni escribir versos de verdad, ni a coser. Aún no sé qué es el  amor -porque la  ingenuidad a un rosa mis palabras y eso  aún me parece hermoso, aún me emociono con esos discos antiguos y el indie pop, aún le cambio de nombres a los días y aún no he encontrado aquel nombre especial que remplace realmente al ‘tu-y-yo’,  aún me gusta escuchar canciones sólo porque tienen nombres hilarantes. Aún creo que cuando me marcho no debo mirar atrás, porque si vuelvo veré lo poco que queda, perderse para siempre. Porque aún creo sin dudarlo que aquello que brilla debe mantener por siempre su intensidad, y por eso aún busco las notas en el espejo, aquellas que nos cuenta las cosas que nadie nos cuenta, las cosas que aún no hemos vivido, porque aún no hemos vivido nada.

sábado, 7 de enero de 2012

Enero

“Y al despertar, si lo hemos olvidado
quizás no habrá final”


Es que eso es lo lindo de la música o de algunos perfumes, que encierran los recuerdos y las sensaciones como en una caja criogénica,  que a pesar del  tiempo mantiene intactas algunas  imágenes. A lo mejor por eso alguna vez ponemos algún disco, alguna tarde, un disco o una canción que  nos gusta mucho y la dejamos sonando en un repeat infinito.