Y a tu vuelta trajiste más que un arco de triunfo, mucho más que el azúcar para el café y la aguja para coser. A tu vuelta trajiste el remiendo para los tiempos usureros que pasaron cobrando años, ahora nuestros alter-egos emocionados se sientan uno al costado del otro a enredar la madeja y a dejar correr las horas, para confundirnos más, hablando del amor metafísico, o dejándote robar un beso para adentrarnos más en el laberinto. A tu vuelta me trajiste más que el sometimiento al abosolutismo condenado sin fuerzas al enriedo, me trajiste de vuelta el aroma lleno de multas y complejidades absurdas, la hermosa y convulsionada emoción del romanticismo a punto de temerle a los días que se derraman a mi pesar. A tu regreso me quitaste el silencio prolongado, la soledad secreta, la intimidad con aires de duda. A tu refugio y vuelta me trajiste la clandestinidad y las respuestas turbias, las confesiones suspendidas en el aire y el corazón en el pecho. Mientras todo, sin darnos cuenta, se lo va llevando el viento. Hasta ese Te quiero.
Yo podría dejar mis pies abandonados y abandonarte, dejar de caminar, abandonar mi vestido desbordado,dejar de seguirte, para que no me sigan las palabras avasalladoras, y las miradas sin dueño que abren las venas , tu no sabes que yo podría ser un bastión de cursilerias, pero también de nada. A tu regreso trajiste no sólo las ganas mías de que te marches, trajiste los deseos inútiles de que te quedes. Trajiste el viento tibio de melancolía y la emoción por ver que pasaría si mi voz tal vez te hace falta o que remotamente el enigma tenga sentido. Y ahora está tu nombre del otro lado, ahora que mi voz toma ese torpe sonido a verdad y áspero sabor a miedo. Por descubrir y saber que más hay en tu ciudad. Por saber que más hay en la mía.
1 comentario:
>Vaya, son tantos los sentimientos que nos provoca ese ser querido y especial, nos llena de momentos y sentimientos tan diversos y encontrados.
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