martes, 22 de marzo de 2011

III


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En la cima de  un árbol
la neblina juega a ser yo
y como yo se pierde

las hojas de aquel árbol
fingen ser los  ojos de  mi padre,
y en sus ramas mueren pájaros grises

en un otoño triste
donde mi madre y yo lloramos

por la felicidad
y los sueños
abandonados en barcos perdidos

 aquellos días
fueron devorados por palomas azules

Pero una niña aún duerme tranquila bajo el árbol


cuando despierte no recordará  nada.


2 comentarios:

Anonymous dijo...

>que fuerte!!

Gabriel Cruz dijo...

>Qué dulce, aunque los primeros párrafos los sentí tristes y hasta nostálgicos, el final me ha parecido poético :)