Cómo le explico doctor. No, no es eso. Su tratamiento ha estado muy bien. Sonrío todo el día, ya no me he despertado con ganas de que sea ayer. Ya no tengo esos sueños por las noches.
Ya no me emociono cuando lo veo llegar. Ni me pongo triste cuando no me habla.
Tampoco he vuelto a extrañarlo cuando no está. Ni he sonreído por él.
Es más, le puedo decir que estoy curada de eso.
Ya no he pensado en él con canciones, es más ya casi no escucho canciones, y claro, por lógica ya no me emociono escuchándolas. Claro doctor que aveces por la calle escucho alguna, pero suceden nimiedades, digamos que recuerdo mi emoción pasada con cierta nostalgia, pero con la rapidez con la que se gente se mueve en la calle, se me pasa, se me olvida, y ya no siento nada.
Estoy mejor doctor, fíjese que ya no le hablo a la cafetera, ni me he puesto triste por el roble viejo de la plazoleta.
Lo de la lectura innecesaria, va mucho mejor, se va a poner muy contento usted por mi progreso, digamos que ya casi no leo, excepto lo necesario como los letreros de las puertas: baño de damas, baño de caballeros, oficia del director, oficina del gerente; también los letreros de las calles: Los ramos de flores 556, Los parques de mármol 810, Las peceras vacías 520; también leo el periódico, la sección de economía, la sección de política; y como los números de teléfono se me olvidan seguido, también leo la guía.
Ya no escribo sobre ardillas ni sobre locos, tampoco sobre caracoles y koalas, ni sobre migajitas de pan ni sobre plastilina.Ni de leves cosquilleos ni de como se entona un silbido.Y mucho menos sobre colores. He dejado de creer lo que me leo. Me he vuelto inmune. Tampoco escribo líneas huérfanas que no puedo compartir.
Ya no leo poesía en voz alta, he dejado esa emoción, tan perjudicial, en el olvido.
Ya no digo nombres prohibidos, ya no hablo con los muertos, tampoco me imagino cosas y luego las escribo. Ya no me pone melancólica el otoño, ya no paso horas oliendo las almendras, he dejado de revisar cartas antiguas, he dejado de recordar momentos bonitos del pasado. Tal como me lo ha dicho usted, me concentro en lo importante: mi trabajo y mi salud. Ya no me causan ternura las miradas tristes.Ni me cautivan las sonrisas bonitas, ingenuas o raras. Ni siento ese arrebato tan bonito, digo, tan tonto,por abrazar, y es por eso que ya no he querido escapar de casa en horas imposibles.
Ya no me he perdido pensando por la calles,ya no he hablado ni sonreído sola.
Se puede decir que tal como lo dijo usted, nunca tuve nada serio, nada incurable.
Pero sabe, hay un dolor que tengo aquí.
Es algo dentro del pecho? -Me lo temía. Lo podría extirpar? -Lo supuse. Me duele antes de ir a dormir, y también cuando me levanto, y algunos días cuando paso por alguna biblioteca. Un día me dolió mucho cuando pasé por un parque. Mire usted que esto es raro, ayer un vagabundo pasó por mi lado y dijo abril y apareció el dolor. La otra noche pasé por ... no doctor, bueno sí, algo que me ha costado manejar es la fobiofilia a ciertas calles. Es que doctor, entiendame, es imposible no caminar.
Pero sí, en resumen bien. Y cada día más sana tal como lo dijo usted. Su tratamiento ha sido un éxito. Pero fíjese usted que así la vida no tiene gracia.
5 comentarios:
>Me identifico con ello magita, para no sufrir he preferido que las cosas de la vida me pasen ligeras y sin importancia, pero luego de un rato te das cuenta que eso no es vida, ¿es que nos debe de doler la vida para que nos sepamos vivos? parece que sí :(Te envío abrazos Magita ;)
>Pero la trsiteza es parte de la alegría. Como la complejidad imaginaria de la simpleza real del ser humano.
>no se si ya habia pasado a saludarte jeje ees k andaba desconectada del mundo virtual jejejesaludos
>Magita que historia..el doctor...que imaginario...que manera...me gustó..me quedé con la boca abierta, cosa que sucede cuando algo me atrae...bien ahí...un reflejo de tu sentir :)
>bueno.
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