domingo, 22 de noviembre de 2009

>Galletas

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He podido ser Elena, Leopoldo, Casilda, también he podido ser Maga, y soñar con ser algún personaje de Cortázar, imaginarme siendo algún Cronopio levantando las manos en la pista mareada y dejando los recuerdos regados en casa. Evitar llorar, fumar algún cigarrillo, intentar dormir para no despertar. He mirado el amor desde arriba y tuve miedo. He temido marcharme y he cuestionado mis propias palabras y me he quedado sin aliento. Me he sentido vacía y me he descrito líneas más abajo. Y entre todo esto Tú. Tú me has preguntado la pregunta de los coros, y he dicho “sí” y segundos más tarde me he acomodado en tu pecho con extraña nostalgia. Me he imaginado con el cabello de color lila, mi cabello es de color negro, en estos días no he vivido sólo he soñado. Te dije días antes, ya no. Y días más tarde me he descubierto sentada en el sillón nuevamente con cursis palabras y me he dicho a mí misma, no pasa nada. Aún no pasa nada. Pero en algún lugar algo se ha convertido en un tapiz lleno de manchas purpuras, en algo aún invisible. Pero me sigo repitiendo que aún no pasa nada. Para cuando no quede lugar en la alfombra yo planeo haberme marchado. Me han seducido algunos libros y me han hechizado algunas canciones y te he imaginado como un seductor de los años 80’, a Él lo he recordado con una radio vieja en un refugio gris, porque aquel que recuerdo, esté donde esté, convertirá su mundo en susurros desgastados pero enternecedores en una atmosfera tibia apunto de ser completamente fría, pero nunca más frio que eso. Las mañanas ya son más calurosas en contraste con los anuncios prenavideños, el sol ya promete un nuevo verano, y esa es una promesa tan impersonal como la que yo me he hecho frente al espejo. He visto también sin buscarlo las caras tiznadas de mi infancia y no he querido lavarme el rostro porque ha sido divertido bailar las canciones de ahora jugando a ser la de antes. El modo en que he visto por la ventana del combi ha variado y las calles también, las razones han sido muchas y las formas que han tomado las calles también. Uno de esos días la calle vista desde el combi fue de color gris nublado, mis lentes oscuros cubrieron algunas lágrimas saliendo de mis ojos, pero se descubrían en mis mejillas. El llanto es imposible de ocultar sobre todo de uno mismo, aunque no incluya lentes, calles, combis, pasajeros, ni las lágrimas mismas en la escena. El llanto toma formas inesperadas. Hoy es domingo, termina la semana y yo he terminado de besar, de escuchar,de bailar, de leer, de llorar y de coser una cortina de flores anaranjadas en un fondo blanco. Para los días que amanecen extraños por la ventana.

Grafiti: Bansky

3 comentarios:

Un García Madero dijo...

>Se puede ser muchas personas es cierto,y también aún así no saber cual...muy cierto...tambien es cierto que es encantador leerte..como comentaron por ahí.Saludos Cronopia.

Gabriel Cruz dijo...

>Wow magita, tienes un encanto especial para escribir, leo y leo tu post y me agrada la manera en cómo se deslizan tus palabras (aunque no siempre les entienda del todo), me encanta los paisajes que sugieres y sus atmósferas. Al final me he quedado con la idea de que tal vez somos la mejor versión para alguien que nos es especial, aunque para nuestros adentros intentamos no perder nuestra esencia, no sé, seguramente estoy divagando.¡Abrazos!...

Anonymous dijo...

>eres una cronopia?lo sabia....ahora baila catalán!C.