Aveces agoniza a mil quinientos kilómetros de aquí. Y muere tras la puerta que ensordecen sus latidos. Pero es un juego de palabras y la pregunta del millón no escapa a la retórica de lo que escribo, ni a aquel extraño conocido. Que esconde las palabras en un cosquilleo entrometido, son esos cosquilleos que hablan y cierran la boca en los domingos en los que lava la ropa.
Imagen: Frank Plant
2 comentarios:
>EL EXTRAÑO ODIA LA RETORICA Y PREFIERE SENTIRLO TODO AL REVES COMO AHORA; EL CONOCIDO RIE EN SU DOMINGO PORQUE CREÉ SEGÚN EL, QUE ES MÁS SENCILLO REIR QUE AMAR. NO ME QUIERO CASAR…. JAJAJA
>Magita, me ha gustado la manera en cómo fluyen las palabras, pero si había un mensaje escondido, pues entonces creo que no le he entendido :(¡¡abrazos!!..
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