Todo es culpa de un par de canciones que no puede dejar de escuchar, de una mañana resfriada y de un verso triste. La extrañó. Te extrañará siempre un rato. Un ratito pequeño congelado y tibio. Nunca la había extrañado un viernes trece, tan temprano. A veces no la recuerdo con tanta frecuencia. Pero está escondida como una migajita de pan que ha caído a la mesa, en un libro, en una canción con la que da una vuelta rápida, como toda su vida, y en alguna canción muy suave de sonidos bajitos como sus pequeños oídos, como sus inescuchables palabras que intentaron cantar. Como el sueño después de la tarde y como sus cabezas escondidas entre las almohadas intentado despertar.
6 comentarios:
>Tristeza.. me dio nostalgia entre tus palabras mientras escucho Pink Floyd!!, te estaré visitando mas seguido.
>Querida Magita:Ese cuento que nos ilustraban tantas veces, ha perdido el color. Dicen que lo contaban para hacernos caer en la idea de que los duendes no existen y que ningun pájaro con cuerpo de cerdo puede volar. A esas montañas que se movían a oscuras, de noche, se les pasó el día, se les acabaron las fuerzas. Se preguntan ahora, Quién eres? Quién eres?
>quiero ver un pájaro con cuerpo de cerdo volar!! sí!!
>gracias :) he bajado canciones de tu blog...!!!
>Extrañar puede convertirse en una experiencia terriblemente nostálgica y melancólica cuando no sabemos si nuestra espera derivará en un reencuentro...Querer duele.
>Qué tierno, extrañar a alguien no es tan malo del todo, le hace a uno reforzar el amor y querer a ese alguien especial un poquito más :)
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