martes, 6 de octubre de 2009

>Recorte

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'Uno se extravía en la selva del tedio, se hunde inexorablemente en la monotonía del perecer poco a poco, porque no hemos encontrado la expansión de lo posible en unas manos'. Tus manos. Y es inevitable que uno llegue a creer que es posible encontrar en un abrazo la profundidad de la vida, la esencia del respiro. La razón. La vida se hace larga e inconstante, pero fría. No es la inconstancia primera en la que uno se siente dueño y protagonista. Es el balanceo suave y somnífero que te hace perderte en un vaivén de emociones en el que uno no tiene control. Es una pieza de un juego donde las reglas fueron dichas y se expandieron poco a poco en cada beso y en cada segundo virgen que se va perdiendo. Que se transforma. Pero el grito es mudo. Y nosotros sordos.

La lucha ha sido constante. Nadie supo que salía a pelear con sigo mismo. Los minutos han perdido color,pero de vez en cuando se tornan en un beige que aturde, que reconcilia, cada pedazo que parece perdido. Ambos seguramente se han mirado más de una vez intentando despedirse - es ahí que el vértigo olvida el naufragio. Todos tienen miedo de caer. De perderse cayendo. El viento se vuelve ligero y el respiro parece fácil – y el vigésimo intento finge ser el primero.

Cada uno ha perseguido su sueño – en distintos caminos, pero en un universo lejos de éste se unieron para contárselo.

¿Cuándo como y donde? Se esperaran para sufrir la muerte - uno del otro. Él llorará la muerte de ella. La enterrara en algún rincón de aquel universo inexistente. Irreal frágil y efímero. La extrañará y se hará miles de preguntas pero la dejará ir- porque él sabe que así es la muerte. Ella- ella llorará su desaparición. Traspasará su mano en un cuerpo blanco y hallará vacío. Y lo intentará varias veces hasta convencerse que ya no es real. Y lamentará su muerte. La de él y la de ella. Ambos saben que un pedazo muere de si mismos.

Cuantas veces, han muerto ya.

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