Quiso comer solamente las galletas y mientras las comía dejó algunas envolturas olvidadas en el tiempo puente de su amigo. Su amistad es un faquir y su mente es de aguja de noches sin dormir. Sus palabras son dulces y ácidas, pero las sabe corregir, conmigo hoy no lo ha hecho, tomo sus palabras de dolor de cabeza y de tiempo perdido pintando su cabello de blanco, de un blanco bonito. Porque me han dejado algunas letras serias flotando, pero otras caminando por el cuarto con zancos. Mi amigo cree que casi nadie lo puede oír, reniega a veces de su tiempo y nunca ha pronunciado adjetivos posesivos mientras yo practico sonrisas de perfil. Aún cree que sus pasos van dejando huellas de retroceso pero sabe corregir algunos segundos con una laptop y un poquito de egoísmo para ser feliz. Yo no entiendo mucho de lo que me habló alguna vez. Permanezco con un gesto gracioso y un juego de huequitos oculares. Él ahora no tiene ganas de volar tiene ganas de escribir. Así poco a poco empezó a parecerse a mí: cuando dice palabras amables y dibuja gestos bonitos en su pecho sin zurcir.
Fotografía: Robert Doisneau
1 comentario:
>Sometimes I feel so happySometimes I feel so sadSometimes I feel so happy
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