Ella suele despertar en las mañanas nubladas y con las aceras humedecidas, el cuarto ahoga sus ganas y hunde sus alas, por eso ella sale a correr por las calles perdida en la neblina, suele correr como si el viento la ayudara a cruzar algunos lugares y nunca mira el final de la calle, porque no quiere verlo, prefiere entretenerse con los lados y con sus manos.
Ha visto muchas veces personas ir y venir, pero la mayoría de veces prefiere ignorarlo, corre no porque le guste correr, corre esperando volar, esperando el momento en el que el águila baje y la tome de la mano.
Cuando eso pasa, ella vuela y tampoco mira el suelo, nunca mira el suelo, no porque espere no caer, no mira porque sabe que caerá, pero mientras tanto vuela y escucha alguna canción indie de esas que pocos entienden, ella tampoco entiende, pero tiene una gran debilidad por lo indescifrable, como el camino que la llevará de vuelta a casa.
Cruza algunas montañas y juega con el viento ondeado y aunque esté sola, siempre se cree acompañada.
Su novio la ve correr algunas mañanas y su madre la sigue tras su sombra pero pocas veces ha podido alcanzarla, y sin explicarse el porqué siempre vuelve con más ganas de volver, pero algunas veces se pierde en los atardeceres con lluvia y mira perdida por la ventana porque no pudo ascender a desafiar los abismos de las colinas.
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