Respiro mientras el aire urgente busca opacar mis suspiros, pero he ahí que siento que respiro porque lucho contra ese viento que me despeina mientras busco crustarme en la nada y en lo más cercanamente ocurrido o en lo más extrañamente pasado, dedúzcase extrañamente por extrañable, jueguese un rato con los verbos y con las palabras aunque sean inexistentes, como lo es tal vez esta presencia, así como mis juegos gramaticales empañados en la ventana que se mezclan con imágenes retorcidas como cuadros en lontananza, intensamente profundos y tristes, como un recuerdo inalcanzable, inapelable, yo puedo sentarme muchas veces frente a una ventana y pensar en nada y en todo, pensar en porque tu barbilla era extraña y porque te sujetabas con cautivadora forma el cuello como si se te fuese a escapar, así como yo presionaba y contenía el respiro en mis pulmones y la voz se me hacia ahogada e inútil mientras en el viento flotaban peces de colores intentábamos no despertar.
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