Puede que sea como la sincronía de un velero. A lo mejor sólo es el preciso instante en que uno cree que ha capturado la voz de alguien en un mensaje. Luego de escucharlo por segunda vez asume que no tiene más valor que el saludo repetitivo de un vigilante. Es tal vez un árbol abandonado y sin hojas que de vez en cuando se disfraza de árbol de parque central, un árbol travestí lleno de sueños. Son tal vez aquellos segundos en que uno levanta los brazos y los agita fuerte: señal de que te necesito.
El amor es tal vez el llanto de un perro que se quedó afuera de la casa, causa angustia e idea de soledad, la mayoría de veces uno corre a abrir la puerta, otras veces seguimos con nuestras vidas y parecemos normales. Es tal vez una pared que tiembla amenazando con aplastarnos. Son tal vez cuatro chicas malas en una esquina disfrazadas de soledad. Es tal vez la mente perturbada de quien terminó de leer Los detectives salvajes, la primera vez. Es tal vez el silencio que comen Pablo y Sebastian... "Todos los momentos a tu lado Sebastian Crepúsculo fueron una ronda de niños jugando en...." "La fantasía no se detuvo jamás. Cabalgó de alguna forma. Buscando el modo infantil de conquistarte..."* Y es aquí que me detengo, temo quedarme vacía, empiezo a sentir que todo aquello que escribo se alimenta de mi.
* de Cuando el día viene mudo.
* de Cuando el día viene mudo.
1 comentario:
>DEJAVU!
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