sábado, 30 de enero de 2010

>La Dulce Vida

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Le dolía en el alma, la soledad del vidrio. Prefería la madera con cierto olor a roble. Le dolía en el oído la frialdad del teléfono y en los ojos, la arrogancia de las paredes. Pero limpiaba el vidrio con extremo cuidado. Pagaba con puntualidad el recibo del teléfono. Y todos los años pintaba las paredes.

4 comentarios:

Valèrie dijo...

>Que intrigantes me resultan siempre tus palabras. Tan intrigantes como interesantes.

achirana dijo...

>y esperaba año biciesto para verlo

Leunam dijo...

>Yo esperaba mes de febrero para verla

Un García Madero dijo...

>Yo las tardes.