Dos cajas llenas de cosas que no quiero tirar a la basura:
Son dibujos inconclusos y amigables en hojas bond que intentan reconstruirse todas las mañanas con el sol. Son nueve pares de zapatos, que intentan disimular su corazoncito peligrosamente parchado, dieciocho pasadoras nuevas cubren la oscura intención del destino, es el saldo del tiempo.
Las dejaré ahí un tiempo más, un tiempo que se prolongue infinitamente, como el peso ligero de un recuerdo.
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