domingo, 13 de enero de 2013

Sorpresa


Decir te amo y mirarte valen como mil redundancias. 
Esperar como un niño que espera la navidad, que llegue la noche para abrazarte ...y después despertar, y ver la luz en todo el cuarto, entonces uno pronuncia aquellas grandiosas palabras como quien ha  ganado mil batallas y matado cien monstruos durante la siesta, como quien triunfante gana la espada y la bandera, sólo por poder despertar y mirar a un costado y ver aquella sonrisa (tu sonrisa) que causa tanta emoción que uno de pronto cree que puede sufrir un paro cardíaco, sólo por decir o escuchar aquellas palabras. Cotidianas.Sencillas. Vitales. Para respirar. Para seguir. Y ahora para darle valor a la vida: Amor, Buenos días.

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