Éramos dos soñadoras, eramos también pintoras, pero las de brocha gorda. Y nos encantaba dar esos trazos toscos en las paredes, para llenarlas de color. Íbamos también por el parque imaginando faldas de bolitas y persiguiendo españoles, sólo porque nos daba risa. Lucíamos con tierno encanto los sombreros viejos del perchero, Eramos frágiles y admiradoras de chompas de lana, ventanas rojas y lunas llenas con viento fuerte. Eramos dos costureras que no sabían combinar colores , ahora ella es personaje de cuento y yo musa de poetas incautos, perdidos y enamorados.Sobre todo perdidos.Sobre todo incautos, sobre todo enamorados. Leíamos a Borges y cada una entendía un "no" de distinta forma, a Borges también, yo no entendía nada, pero creía entender, ella en cambio entendía perfectamente....que no entendía nada.
Y decir eramos trae al centro perder el rastro animado,pensar en inerte, vacío, vencido e inmovil, en nostalgia, reencuentro, recuerdo,volver, volver, volver un rato.
1 comentario:
>Y al final creo que el mejor tributo a ello es lo poético de aquel recuerdo en que eran dos soñadoras que compartieron y se entendían :)Relación milagrosa ;)
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