sábado, 4 de septiembre de 2010

>También

>
Tenia una idea que blasfemaba la memoria de Teresa. El amor ante tanta cordura duele, se retuerce en su cama, da 365 giros al sol y no entiende.
Era de las que creía que lo que existia entre Fe y Tomás, era un arreglo de intereses, una firma, un contrato sin bolígrafo, para anular soledades.
El amor ante tanta desconfianza muere tan rápido como las partes álgidas de la eucaristía que dejan vacíos los templos llenos de gente.
Se perdían en su cabeza las explicaciones, para contestar que amar es como rascarse hasta hacerse sangrar, y que a Fe, a Tomás, a Jane, les cuesta renunciar al oscuro placer de hacerse daño. Y a ella que se habia mudado hace algun tiempo a un país nórdico de su habitación para ser sosegadamente feliz, también.

2 comentarios:

Gabriel Cruz dijo...

>Qué reflexión tan fuerte, me queda dando vueltas la expresión de "el amor ante tanta desconfianza muere tan rápido como las partes álgidas de la eucaristía...", es una muy buena reflexión.Todas las palabras me evocan a que alguien perdió la fe, palabras que me describen tal situación con una poesía muy buena.¡¡Abrazos magita!!...

El Cuervo dijo...

>Yo también soy feliz en mi país nordico jeje.... mi habitación, buena definición, bastante oportuna.