Querido Lagarto:
Por acá no ha dejado de llover en todo el verano, tanto así, que cuando cesa por unos minutos uno se dice: me hayo en el extranjero. En cierta medida es como viajar en el tiempo, si mi impresión no me falla, un solo encuentro basta para conservarte en mi memoria y dilatar el momento mientras cae la lluvia. Te cuento que cada gota cae sobre mi cuando camino por la calle, es una experiencia nueva, esta lluvia tiene personalidad, personalidad sensible, cae en pequeñas cantidades sin dejar de ser constante, no es un diluvio, no te alarmes, es sólo una lluvia que parece pasajera. Todo este verano así me ha parecido, aunque haya durado ya tres meses no puedo evitar sentir que es pasajera, se debe reír de mi todo el tiempo por eso, pero aún así juego con ella algunas mañanas. Tu imagen está presente casi todo el tiempo mientras lo hago, así que por extraño que te parezca, temo que si deja de llover tu rostro desaparezca, por eso e intentado dibujarte en las tazas de té, que dependen más de mi, que de la naturaleza, aún es un poco difícil pero estoy en eso. Porque me niego a creer que me engañé cuando al ver tu imagen aquella vez, pensé que sería inagotable en mi recuerdo. Aunque es cierto, las circunstancias han ensombrecido ese momento. Por eso de cuando en vez vuelvo a pisar tus hojas secas. Me pregunto si aún sigues riendo de aquella forma peculiar, lo siento, leer tus risas en un: "jaja"...no es suficiente, me hace falta escucharla. Me recuerda algo que leí alguna vez: "Las cartas son para fantasmas", quien lo escribió cuando lo hizo también se preguntó ingenuamente: "desfalleceremos?", y se respondió así mismo: "yo sí". Y es que hace falta que sólo uno desfallezca, para que la magia de las palabras desaparezca. En mi caso hace falta creer que hay alguien detrás de ellas. Todo este tiempo hemos hablado en silencio, la tecnología nos lo ha permitido, y yo me he preguntado por cuanto tiempo durará ese silencio, pero no te asustes,tampoco quiero que acabe, aún no es tiempo. Aun falta un minuto para las seis (tal vez siempre falte un minuto) y por acá, y sé que( porque ni nosotros ni nuestros pensamientos viven muy lejos) por allá también, sigue lloviendo. Me despido contándote, sin poderte dar una razón muy precisa, que cuando te escribo la lluvia parece satisfecha. Y yo un poco menos desierta.
4 comentarios:
>Que siga lloviendo siiii..me encanta cuando la lluvia cae sobre mi cabeza..que feliz sentir la lluvia sobre uno...que alegría jijijji
>quice decir Kafka, y desfalleció.
>La influencia de Kakfa?
>Claro. Pocos lo saben. Hum.
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